¿Cómo entra la droga a Cuba?

Mónica Corral Martín, fiscal de la Dirección de Procesos Penales de la Fiscalía General de la República en una entrevista con el Diario Juventud Rebelde, afirmó que Cuba es mayormente un país de tránsito y no receptor de drogas.

“La mayoría de la droga que entra al país llega por mar porque muchas veces cuando los narcotraficantes son sorprendidos en alta mar se deshacen de la mercancía (fundamentalmente la marihuana) y las olas arrastran los paquetes hasta las playas cubanas”, explica Mónica Corral Martín.

Otra de las vías de entrega de droga al país es mediante la paquetería principalmente de cubanos residentes en el exterior que venden sus kilogramos para costear el viaje.

“Es importante que se conozca que puede darse el caso de que los utilicen para transportar sustancias prohibidas, y terminen siendo víctimas de traficantes. Se les advierte a los viajeros que son responsables de su equipaje y, aun cuando hayan traído ese bulto por encargo de alguien, se convierten en autores de tráfico de drogas”, enfatizó la funcionaria.

Esta vía es muy utilizada para introducir la cocaína porque posee menos olor que la marihuana y resulta más compleja de detectar.

“Si la cocaína viene adosada al cuerpo es más difícil de detectar, aunque existen protocolos para identificar a las mulas (que es como se les dice a quienes la traen así), debido a que no pueden ingerir alimento mientras tienen la droga, deben sentarse de determinada manera y cumplir requisitos que son registrados desde que se montan en el avión”, explicó.

Se presta mayor atención a las personas con actitud sospechosa o que provengan de países relacionados con el narcotráfico, aunque también se llevan a cabo controles al azar para evitar que la droga llegue al país.

A continuación les dejamos parte de la entrevista.

¿Producción nacional?

Queda claro que los recalos son la vía fundamental de entrada de drogas al país, fundamentalmente de marihuana. Esas cargas pueden ser enormes, contrario a las que entran por los aeropuertos en el cuerpo de las personas, pues generalmente deben ser pequeñas. Ante los recalos, las Brigadas Mirando al Mar (constituidas por los pobladores de sitios cercanos a las costas) se encargan de velar porque no lleguen a manos que puedan comercializarlos.

Sin embargo, se han detectado en Cuba siembras de marihuana en fincas privadas de las provincias orientales. La fiscal insiste en que no se trata de cifras significativas. Estas personas, además de la sanción penal establecida, son penadas por el marco administrativo con el decomiso de las tierras o casas, o la pérdida del derecho de arrendatario o usufructuario, describe la experta.

Otras sustancias halladas, expresa, son las drogas sintéticas logradas por procedimientos químicos que obtienen los principios activos de la marihuana y la cocaína, completamente artificiales. «Todos los días hay drogas nuevas y modos diferentes de presentarlas. Algunos países las venden en los comercios en disímiles formas que pueden ser tan simples como un sello o un frasco que simule un condimento. Estas variantes —difíciles de detectar— también se han encontrado en Cuba», dice Martín Corral.

Consumo, tenencia y tráfico

Los delitos relacionados con las drogas tienen varios marcos sancionadores, en dependencia de la peligrosidad social, explica la fiscal. Es vital aclarar que el consumo no se sanciona, pues se trata de una persona enferma.

Por consumidor se entiende a quien consume drogas, pero no es detectado en la tenencia. Se trata de aquellos que, por ejemplo, se dirigen a pedir atención médica para desintoxicarse del vicio o aliviar algún síntoma sufrido. A estas personas se les ayuda y no son penadas por la ley. Pueden participar como testigos en el proceso penal de un traficante para demostrar que el acusado es culpable.

«Quien fume, inhale o se inyecte droga (generalmente en Cuba lo que ocurre es que fuman) son protegidos por la ley porque se entiende que son víctimas del traficante. Este consumidor necesita la droga porque tiene la adicción, y se convierte en el mercado de quien comercializa», manifiesta.

Si alguien es detectado con la droga en la mano, ya se considera tenencia y es un delito. Son personas que se encuentran con droga encima en una cantidad que hace pensar que se trata de consumo personal, fundamenta la jurista.

«La tenencia se sanciona con privación de libertad de uno a tres años, cuando se trata de cocaína; y de seis meses a dos años, cuando se trata de marihuana. Aunque todas las drogas son perjudiciales, la marihuana es menos dura que la cocaína; por eso sus sanciones son inferiores.

«Existe un grupo de medicamentos con efectos similares a la droga, que las personas combinan con alcohol. También se sanciona su tenencia, si no poseen prescripción médica. La Resolución 335 de 2005 del Ministerio de Salud Pública define cuáles son estos medicamentos», considera la fiscal.

Si las cantidades son elevadas, hacen pensar que el propósito es comercializar. Entonces es un delito de tráfico de drogas, sentencia la experta y enfatiza en que la sanción depende de la intención y las cantidades que se ocupan.

«El tráfico tiene como sanción para la figura básica (pequeña escala) de cuatro a diez años. Se agrava, si son cantidades grandes, a un marco de entre tres y 20 años. Estas cantidades se determinan en la praxis, no están fijadas en la ley, y dependen de la situación en la que sean detectadas. Puede ocurrir que se encuentre a alguien con un cigarro, pero haya noticias de que está comercializándolo», ilustra la fiscal.

«Otra figura más severa es cuando tiene relación con el tráfico internacional, y puede dictársele de 15 a 30 años o muerte. Se agrava si es un funcionario público, autoridades y sus agentes, si se penetra en Cuba usando naves o aeronaves, o si está involucrado un menor de edad», define.

Con información de Juventud Rebelde