Cómo opera el azar en la Aduana cubana

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En los últimos cuatro años, tras décadas durante las cuales los cubanos requeríamos el permiso del Gobierno para salir de nuestro país, muchos hemos viajado fuera (y regresado). Viajar no solo significa la posibilidad de conocer de primera mano la realidad de otros países, implica también acostumbrarse a los trámites de solicitud de visa, al check-in en el aeropuerto y a los controles aduanales.

Estos controles ocurren en todos los aeropuertos del mundo: se escoge un grupo de equipajes al azar, y se llama al pasajero para que abra su maleta y realizar el chequeo en su presencia. Tres meses atrás, mi equipaje estuvo entre los escogidos para un control, en el aeropuerto de Cartagena. Sin embargo, en el aeropuerto cubano los controles aduanales no se realizan al azar.

Los miembros de la sociedad civil cubana (no la agrupada en las organizaciones políticas y de masa, expresión exhibida orgullosamente por el Gobierno cubano, antes de comenzar a usurpar el término sociedad civil) son sometidos constantemente a controles aduanales a la salida del país o al regreso.

Al escritor, periodista independiente y vicepresidente del Club de Escritores Independientes de Cuba, Víctor Manuel Domínguez, le han revisado el equipaje en múltiples ocasiones desde que comenzó a viajar, en 2013, y le han confiscado varios libros. Solo entre el 4 y 25 de abril último, lo han sometido a control aduanal cuatro veces. “El día 16 me retuvieron como cuatro horas; revisaron cada papelito que traía y lo fotografiaron”, comenta Víctor Manuel.

El periodista, activista y coordinador nacional del CIR (Comité Ciudadanos por la Integración Racial), Juan Antonio Madrazo Luna, ha viajado ocho veces fuera del país en lo que va de año. En cinco ocasiones ha sido sometido a control por parte de los oficiales de la aduana cubana. “Los controles se han disparado, sobre todo hacia quienes animamos la plataforma #Otro18“, afirma él.

En la mañana del lunes 18 de abril, antes de abordar el avión hacia Colombia, fueron retenidos para un control aduanal Víctor Manuel Domínguez, Juan Antonio Madrazo Luna y Nancy Alfaya, observadora de Derechos Humanos y miembro del CIR. ¿Casualidad? ¿Cuántas personas (sin antecedentes penales) en el mundo han sido sometidas a control aduanal, en el mismo aeropuerto, más de dos veces, en menos de cuatro meses? Dudo que muchas. Pero Cuba es un país pequeño, y las casualidades no están escritas; no hay que ser paranoico. Para afirmar que no ha sido casual, estos colegas tendrían que haber pasado por lo mismo al regresar de Colombia, una coincidencia muy poco probable. Pero fue justamente lo que sucedió.

El lunes 25 del mismo mes, cuando nos dirigíamos a la salida el aeropuerto, después de esperar casi una hora por las maletas, se nos acercó una oficial de aduana. Esta vez no escuchamos los nombres a través del altavoz, como ocurre en los controles aduanales aleatorios. La joven oficial simplemente estaba esperando que recogiéramos el equipaje para abordarnos y pedirnos el pasaporte. ¿Es casual que nos lo devolvieran a dos de los cuatro que viajamos juntos, y retuvieran nada más y nada menos que a… Nancy Alfaya y Víctor Manuel Domínguez, para revisarles el equipaje?

Mientras me dirigía a la salida, escuché a la joven oficial decirle a Nancy Alfaya: “A partir de ahora no puedes usar el celular”. No solo tuteándola como si la conociera de toda la vida, sino como si además Nancy fuera una delincuente bajo arresto.

Nancy Alfaya comenta: “Nos hicieron colocar las maletas en el suelo y trajeron a los perros para que las olfatearan. Como no detectaron nada extraño, me dijeron que tenía que abrir la maleta. Ahí descubrí que me habían cambiado los candados; no eran los míos, por tanto las llaves no funcionaban. Me pidieron permiso para que otro oficial la abriera con una cizalla; accedí aunque estaba segura de que la habían abierto antes. Cuando la abrieron, vi que todo estaba revuelto; los pomos de Omega 3 estaban abiertos y las pastillas regadas dentro de la maleta”.

Víctor Manuel Domínguez fue afortunado. La revisión de su equipaje solo tomó media hora. La del equipaje de Nancy Alfaya, más de tres. Le confiscaron documentos publicados en internet que ella había impreso en Cuba, considerados contrarrevolucionarios por los oficiales de Aduana: el informe de Cubalex presentado ante la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, y el artículo “Mujer negra, ¿doble o triple discriminación?”, de Laritza Diversent, publicado en DIARIO DE CUBA.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Tal derecho implica no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones. Pero además incluye el derecho de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. La confiscación a Nancy Alfaya de literatura publicada en internet para el consumo de cualquier persona interesada, constituye una violación de sus derechos.

Posteriormente, le levantaron un acta por la confiscación de esos documentos, que ella no firmó.

Nancy descubrió además que le faltaba un paquete de café pequeño. Cuando hizo la reclamación por el cambio de candados y el estado de su equipaje, se lo pesaron y, al no haber diferencia entre el peso con que salió de Colombia y el del pesaje en Cuba (un paquete pequeño de café no hace gran diferencia), le dijeron que no procedía la reclamación.

Los oficiales de la Aduana hicieron recaer sobre Copa Airlines la responsabilidad por el cambio de candados y el contenido de la maleta regado. Según ellos, es usual que en esa aerolínea  se pierdan cosas en los equipajes. Luis Reinosa, nuestro otro compañero de viaje, también descubrió, al revisar su equipaje, la falta de artículos. No podemos demostrar que la sustracción haya ocurrido en el aeropuerto cubano, pero resulta muy casual que además de tres pulóveres, le hayan sustraído unas postales y unas manillas del CIR.

Al día siguiente, martes 26 de abril, cuando regresaban nuestros colegas Juan Antonio Madrazo Luna y Fernando Palacio, también fueron abordados por un oficial de la Aduana, apenas recogieron sus maletas. A ambos les pidieron sus pasaportes y se los revisaron. A Madrazo, esta vez no le revisaron el equipaje. A Fernando, le revisaron hasta los paquetes de jabones.

“Dijeron que se trataba de un control aduanal de rutina y al azar”, comenta él. “Me escanearon la maleta y como no encontraron nada, me mandaron a quitarle el candado para abrirla. Se pusieron guantes y lo revisaron todo minuciosamente. Al no encontrar nada, me abrieron un paquete de jabones, y luego escanearon los paquetes de café y de jabones. Después me interrogaron: qué de dónde venía, quién había ido a hacer, quién me había invitado. Ya eso no tiene nada que ver con control de rutina”.

Fernando Palacio dirige el Partido Solidaridad Liberal Cubano; es animador de la plataforma #Otro18 y coordinador nacional del Centro de Estudios de Liderazgo y Desarrollo (CELIDE). El trabajo de este centro va encaminado a la búsqueda en la comunidad, de líderes y lideresas para su empoderamiento, y para transmitirles información sobre Derechos Humanos. En cada uno de sus viajes al extranjero durante el año (más de cinco), le han revisado el equipaje al regresar al país.

Estos son apenas ejemplos del acoso sufrido por miembros de la sociedad civil en la Aduana cubana, en los últimos meses. No ser partidario del Gobierno o simplemente trabajar fuera de las instituciones, en un país con un solo partido político, donde no existe independencia de poderes, trae implícito ser tratados como delincuentes.

Esperemos que los oficiales de Aduana pongan el mismo empeño para detectar a verdaderos delincuentes que logran introducir droga en el país.

Fuente: Diario de Cuba





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