“Con el dinero de la venta de la casa de mi madre, hemos comprado la muerte de mi hermano menor”

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El pasado 8 de septiembre dos jóvenes cubanos, identificados como Dunieski Eliades Lastre, de 25 años y Edelvis Martínez, fueron asesinado en Colombia por dos coyotes.

El cubano Edgarddo Nordelo Sedeño y hermano de Dunieski en una entrevista con el Nuevo Herald dijo que con el dinero de la venta de la casa de su madre fue que el emprendió la travesía hacia los Estados Unidos.

“Con el dinero de la venta de la casa de mi madre, hemos comprado la muerte de mi hermano menor, el delirio de mi madre. Tanto lo quería que vendió su casa para poder pagarle el pasaje y que él pudiera tener una vida mejor”, explicó Nordelo que llegó a Estados Unidos el pasado febrero, proveniente de Ecuador.

“No entiendo cuál fue el motivo del asesinato. El otro muchacho (….) me contó que mi hermano les decía: no me maten, yo les doy el número de mi hermano que está en Estados Unidos para que él les mande más dinero. Por dinero no fue. No entiendo por qué hicieron eso”, dice.

“Por mal tiempo no pudieron llevarlo hasta donde estaba el otro coyote. Lo regresaron a casa de un guía y unos minutos antes de salir de la casa donde estaban escondidos me escribió para decírmelo. Esa fue la última vez que nos comunicamos”, recuerda Edgardo Nordelo.

“La culpa de la muerte de nuestros familiares es de aquellos que los empujaron a la selva y a tener que agarrar coyotes para poder llegar a alcanzar su sueño de libertad”, concluyó.

La fiscalía colombiana reveló algunos detalles de lo sucedido y Medicina Legal ha descartado por el momento la violación de Edelvis, quien era contadora en una paladar en la capital cubana.

Esta joven partió junto a su novio Liover Santos Corría, de 35 años hacia Guyana. Tras cruzar Venezuela y Colombia se encontraron con Dunieski Eliades con quien presuntamente viajarían a Capurganá para adentrarse en la selva del Darién. Ese día, dos de ellos encontraron la muerte en una ciénaga colombiana.

Un funcionario de la Fiscalía quien pidió mantenerse en el anonimato relató al Diario que han encontrado claros indicios de tortura a ambas víctimas antes del asesinato y que Liover Santos, el único sobreviviente está bajo protección en un buque de la Armada, porque temen por su integridad física. Según el investigador, es muy probable que existan más personas implicadas en el asesinato de los cubanos, por lo cual es necesario proteger al testigo principal.

Los presuntos autores del crimen fueron los lancheros identificados como Johan Estiven Carreazo Asprilla, alias “Play Boy” de 20 años, y Carlos Emilio Ibargüen Palacio, de 26. Según Liover pagaron $1,500 para ser trasladados hasta Panamá, pero una vez en el Golfo de Urabá los traficantes exigieron más dinero. Cuando los cubanos explicaron que no tenían más efectivo, los lancheros los asesinaron con armas blancas y ocultaron los cuerpos atados a un tronco en el fondo de la Ciénaga de Matuntugo. Santos, que vio como degollaron a su novia después de violarla –según él–, pudo desatarse y escapar de la escena del crimen.

La embajada norteamericana en Colombia ha tomado cartas en el asunto y se mostró interesada en conceder asilo al sobreviviente. El consulado cubano en Bogotá se negó a dar declaraciones al respecto, la Cancillería colombiana aseguró que han estado en contacto con los familiares de los asesinados a través de la representación diplomática de ese país en Miami para asesorarlos en el procedimiento para la reclamación de los cuerpos.

La madre de Edelvis Martínez, María Isabel Aguilar, su principal preocupación es que hasta el momento no saben cómo será el proceso de repatriación del cuerpo de su hija. Se dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores, y le dijeron que debían esperar por la autorización del Gobierno colombiano para trasladar los cuerpos a la Isla. “No sabemos cómo hacer para traer a mi hija. Yo solo quiero que esté aquí conmigo”, explicó.

Edgardo, hermano de Dunieski dijo que el costo para repatriar los cadáveres es de alrededor de 3.300 dólares por persona. Los familiares tuvieron que gestionar de forma privada el viaje puesto que el Ministerio de Relaciones Exteriores les explicó a través de una llamada telefónica que, aunque autorizaban la entrada a Cuba de los cadáveres no se hacían responsables de los costos del traslado.

Desde nuestra redacción nuestro más sentido pésame para esa familia. En paz descansen.

Con información de El Nuevo Herald

Publicación redactada por Habana Linda





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