Conmovedora Historia – “Un balsero a mitad de camino; sin puerto de entrada”

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Habanero 2000– Juan salió de la costa norte de La Habana en la noche del 12 de enero. Preparó con cuidado su balsa, acumuló recuerdos, alientos; su balsa era casi, casi una réplica en miniatura de su Isla.  Girasoles, palmeras, sinsontes, colibríes, una enorme bandera cubana hacía de vela y una pequeña Caridad del Cobre era su brújula, guiándolo siempre a sus sueños. Juan llevaba unas cuantas palomas mensajeras bien entrenadas, serían la comunicación entre él y su madre; ella quedó allá, en su barrio, cuidando recuerdos y asegurando regresos.

En la mañana del 14 de enero regresó una paloma, traía un mensaje urgente de su madre; regresa hijo, no te dejarán entrar, regresa, evita que te deporten mi hijo.

Juan no podía creer lo que leía, pero sabía que su madre no le mentiría. Envió la paloma con una pregunta inmensa; ¿Qué pasó mamá? La respuesta que recibió horas después le congeló los sueños. Obama firmó una ley, no más cubanos, regresa hijo, te deportarán al entrar.

Juan recorrió su balsa con la vista. Tenía todo lo necesario para vivir, sueños y recuerdos. Decidió quedarse, para siempre, a mitad de los sueños. Viviría en el mar, sería un monumento vivo al balsero sin puerto de entrada, a todos los que, como él, se le rompieron los sueños al chocar con la costa.

Así pasó varios días, jugaba dominó, oía a los sinsontes, se alimentaba de recuerdos y sueños. Una noche, mientras dormía escuchó una voz. Se despertó asustado.

-No temas hijo, soy yo, Caridad, que vine a rescatar otro Juan perdido en el mar.

-Yo no estoy perdido madre, yo decidí quedarme en alta mar.

-Hijo, es cierto que te rompieron un sueño, pero allá, al sur de tus recuerdos, quedan un montón de sueños que esperan por ti, no los condenes a morir.

-Estoy cansado de promesas y consignas, quiero alzar mi voz y decir verdades, quiero un mundo mejor para mis hijos.

-Tus hijos esperan por ti para nacer, como esperan los sueños por hacerse. La patria es una hermosa mujer dormida que espera el gesto que le convoque a ponerse de pie. Ella también sueña con ser de todos y para el bien de todos. Ayúdala, no te refugies en este rincón del mundo, si no puedes hacer realidad un sueño, invéntate otros. Hombres como tú han cambiado el destino del mundo. No te me acobardes hijo, no te me quedes a mitad de un camino roto, cuando tienes fuerzas y ganas para construir otros caminos. Eres cubano, perteneces a tu tierra, vamos ve y despiértala en tu gesto; haz que los sueños sean más altos que las palmas.

La Caridad del Cobre desapareció en el mar, antes que Juan pudiera reaccionar. Escribió un mensaje a su madre, tomó una paloma y lo envió.

Allá en el centro de los sueños y la vida, su madre leyó el mensaje y sonrío feliz; regreso mamá, voy a inventarme sueños y construir caminos.

Artículo Original de Jose Iturriaga – Habanero 2000