Conoce como le fue a Obama en su primera comida cubana

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El presidente Barack Obama luego de recorrer las calles de La Habana junto a la primera Dama Michelle Obama, sus dos hijas y su suegra, terminaron en un restaurante muy conocido llamado San Cristóbal.

Este famoso restaurante cubano queda ubicado en la calle San Rafael, en el Centro Habana. San Cristóbal, especializado en comida cubana, es uno de los restaurantes privados que visitó la cantante estadounidense Beyoncé el pasado año.

Pajarita negra, camisa blanca, delantal, pantalón negro y zapatos lustrados, Reinier Mely Maldonado, 33 años, entró sobre las siete de la tarde al salón privado del restaurante y le dijo al presidente de Estados Unidos:“Hello, welcome to the paladar San Cristobal, my name is Rei and I’m gonna be your waiter. And it’s a great honor for us”.Barack Obama lo miró, sonrió como sólo puede sonreír el deslumbrante Barack Obama y le respondió a su camarero cubano: “It’s an honor for us too”.

El mandatario pidió un solomillo de res a la plancha con vegetales a la parrilla. Su esposa Michelle optó por una Tentación Habanera, “palillos de filete en salsa de vino tinto”, precisa Cotilla Espinosa. Cuando le sirvieron el plato ella le contó que el plato le recordaba al pepper steak que le hacia su abuelo. Sasha, la pequeña un solomillo como su padre, Malia, la mayor, una brocheta de cerdo y la suegra, Shields Robinson, otro solomillo.

La Primera Dama pidió un pinot noir,pero se le sugirió el Ribera del Duero especial de la casa. Entre ella y su madre se tomaron tres cuartos de botella. Las chicas y su padre sólo tomaron agua. “Yo le ofrecí vino al señor presidente y me respondió que mañana tenía que trabajar”, dice Mely sentado a la misma mesa, en la misma silla con cojín en la que el marido de Michelle optó por un surtido de verduras para acompañar el último plato de la Guerra Fría.

En lo primero que se fijó Obama, en la paladar San Cristóbal, fundada por Carlos Cristóbal Márquez fue en una fotografía de Nate King Cole enmarcada a su izquierda, y de paso observó la imagen de debajo: Beyoncé y Jay Z.

Obama no se terminó el solomillo. “Me confesó que estaba muy lleno”, dice Mely. El presidente se levantó para ir al servicio e ida y vuelta fue flanqueado por sus guardaespaldas. “En el camino al baño iba muy sonriente y saludando a todo el que se encontraba a su paso”, comenta el camarero más dichoso del deshielo.

De postre tomaron pudín de la casa y flan con leche. Obama y su suegra concluyeron con un café solo. Después, el presidente de los Estados Unidos de América pidió la cuenta. Eran unos 30 pesos cubanos convertibles por cabeza, o 34 dólares al cambio. El elegante Obama no sacó del bolsillo un engorroso monedero sino “un bultico de dinero” y pagó dejando una buena propina.


Con información de EL País

Publicacion redactada por Habana Linda

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