Conoce a Orestes Estévez, el cubano que usa condones para producir vino

Orestes Estévez posa entre docenas de botellas llenas de vino, cerradas con condones, en su casa en La Habana, Cuba (AP)

Hay personas que no se dejan vencer por las dificultades y Orestes Estévez es una de ellas. Este cubano de 65 años debió idear una forma de suplir la falta de materias primas en la isla para poder sacar adelante su negocio.

Cuando Orestes abandonó la vida militar para comenzar su marca de vinos, se dio cuenta que le hacía falta algo para tapar los botellones y encontró un método muy ingenioso, sellarlos con condones.

Su negocio de venta de vinos de frutas comenzó en la década del setenta, por ese entonces solamente vendía su producto de manera ilegal. A partir de las reformas de Raúl Castro solicitó una licencia como productor de vinos y ya puede venderlo sin temor. Sin embargo todavía continúa usando el método de los preservativos para sellar las botellas.

“Cuando usted le pone un preservativo a un botellón es igual que con un hombre, se para; y cuando el vino está, a eso no hay quien lo levante”, explica Orestes.

El negocio es administrado por la familia, entre él, su esposa, su hijo y un ayudante que contrató debido al aumento de la demanda de vino, “el más popular sigue siendo el que hacemos de uva”, cuenta.

La solución del preservativo la adoptó luego de que junto a varios fabricantes de vino discutieran la manera de arreglárselas sin las sofisticadas válvulas de presión, tan difícil de conseguir en Cuba. Aunque según explica Orestes los preservativos cumplen esa función, pero hay que saber usarlos, “si usted no lo pincha ese globo sale disparado. Con dos pinchazos bastan”. Así este hombre se las arregló para sacar adelante su negocio sorteando las múltiples carencias de la isla.

Con información de El Nuevo Herald y CubaNet