Corre y coge los mandados

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Cuentan que en la esquina de 158 y 45, reparto Versalles, La Lisa. Existía una hermosa bodega cubierta de cristales que embellecía el entorno poblacional. Bodega que en la actualidad no ha dejado de existir y sigue manteniendo su objeto social, en este momento con menos condiciones de ofertas que antes.

Esta insigne bodega, la que hoy se pinta descolorida y forrada en puertas de latas y seguridad de hierro. Guarda en su interior los conocidos productos de la canasta básica cubana. En realidad no hay mucho que ofertar y las cosas que contiene en su interior no son de alto valor monetario. Pero el mayor peligro que asecha a esta bodeguita no es la frialdad de los atacantes o ladrones de las afueras, sino el propio dependiente que en ella se desplaza.

Hace unos meses en este inmueble ocurrió un incidente desfavorable para los consumidores de la zona. El bodeguero encargado de normalizar las ventas en el área parece que por descuido comenzó a sacar aceite por la izquierda como se dice vulgarmente en Cuba y cuando vino a ver ya no tenía el preciado líquido para la venta a la población. Esto fue una gran tragedia, pero se le ocurrió una idea un tanto descabellada.

El bodeguero en su estado de desesperación y nervios sustrajo todo el aceite que quedaba arraigada en el fondaje del tanque y lo vertió en el piso, de tal manera que se regara insinuando que se había roto el tanque por su parte inferior. Esto fue algo inaudito, nadie creyó esta historia. Todos los moradores de la zona comenzaron a reclamar su cuota mensual, pero el compañero responsable del hecho no tenía como responder ante tal situación.

En breve tiempo llegaron las quejas a los niveles superiores y se inició un proceso investigativo, arrojando culpabilidad y negligencia por parte del bodeguero. En la actualidad el compañero se encuentra sancionado y está haciendo un pago por descuento salarial por el producto que a ciencia cierta se desconoce si se vendió o en realidad fue como la historia plantea. Al final los perjudicados fueron los consumidores que jamás pudieron obtener la cuota que le correspondía. Sin alargar más la historia podemos resumir que por cada libra, onza, paquete y gramos que el bodeguero te sustraiga puede llegar a montar un imperio.





2 Comments

  1. Sergio Fuentes via Facebook 12 octubre, 2015
  2. Terita Garcia via Facebook 12 octubre, 2015

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