Historias cómicas de cubanos hacia el extranjero

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Cuando llega la noticia del viaje

Este es un acontecimiento simbólico para el cubano, lo primero que pasa es que el cubano no cree que vaya a viajar, jajajajajaja. Comienzan las especulaciones y las expectativas, no sabe que va a llevar para el viaje, hay quien empaca hasta papel para el baño y no precisamente sanitario (para amigos de otros países papel higiénico). No falta quien cargue una mochila con comida, si si si, con comidaaaaaaaaa, jajajajaja, los conozco. La familia también tiene su expectativa, pero tanta que creen que son los que van a viajar, planifican el viaje tal y como debe ser, y más que el viaje de ida, el de regreso.

En el aeropuerto

El aeropuerto es traumatizante, el cubano no sabe cómo va a actuar, comienza a mirar para todos los lados como si fuera policía y a perseguir a la gente cual mascota. Si hay que llenar un papel, a esa hora no queremos ni escribir el nombre para que no se eche a perder, y si de casualidad nos equivocamos creemos que nos vamos a morir por eso. El próximo paso es la puerta de Inmigración, ahí ya se va adaptando a la idea de que va a viajar. Antes de llegar a Inmigración siempre hubo quien fue al baño y pasó trabajo con las llaves de agua de los lavamanos, jajajajajaja, si eres cubano lo sabes ¿verdad?

Sucedió que a esta cubana le pidieron poner sus cosas personales en la bandeja que se pasa por la estera, donde chequean que no lleves armas ni otro tipo de cosas que no estén reglamentadas en el avión. Aquella muchacha entró en shock y dijo así casi llorando: “…compañera usted no me puede quitar mis cosas, eso no se puede quedar en Cuba, ahí yo llevo mi cartera y mis cosas personales, ay compañera por favor no me las quite”, jajajajajajajaja, por supuesto que la compañera rompió en carcajadas. Al llegar a la sala de espera luego de pasar por inmigración nadie quería tomar del café que estaban repartiendo, lógico, nadie se imaginaba que era gratis, jajajajaja.

En el avión

Innumerables son las historias que suceden en los aviones hacia el exterior, no importa que el cubano haya montado previamente en uno Nacional, él cree que no sabe nada, y para el que nunca ha experimentado ese momento, es traumático. En el avión hay quien le ha echado las toallitas de olor al café pensando que es azúcar, si, porque llegamos a pensar que el azúcar del avión la dan sólida. Los baños del avión son la mayor fuente de historias, sucedió que a este baño entra la cubana a hacer sus necesidades pero la puerta abría y cerraba por contacto; en medio del acto la cubana se apoyó en la puerta y lógicamente quedó abierta con ella al descubierto, ¿se imaginan el espectáculo?, pero lo peor de todo es que después no sabía como cerrarla.

Al fin en el extranjero

Bueno llegó el momento de la verdad, al fin en el extranjero. Lo primero es el dolor de cuello que coge el cubano de mirar tanto para arriba. ¿Por qué será? Todo parece raro, aunque las cosas luzcan igual, no importa que ya lleve un día, dos meses o tres años ya fuera de Cuba, el cubano sigue preguntando por la parada de la “guagua”, no importa que en el nuevo país le digan bus o buseta; sigue llamando a la gente asere, consorte, compay, nagϋe, el mio, no importa que en la nueva tierra la llamen “pana”, “pive”, “chaval”, “chamo”; él no pide una orden de hamburguesa, sigue pidiendo “bocadito”.

Uno de estos cubanos bien cubano salió en plena Venezuela por toda la calle con un pomo de los que llamamos pepino o balita, a buscar sirope, jajajajajajaja, estaría bueno preguntarle si encontró algún “sodito” donde vendían. Hay quien le ha pedido a un chino un “filin de huevo”, lógico, la reacción del chino ha sido ir a buscar un traductor aunque sepa hablar español. Igual los hay que van al mercado con mochila o con jaba, cuando allí lo que más dan son “bolsas”, pero bueno, nosotros seguimos llamándola jaba o cubalse como los orientales.

De regreso a la tierra

Esta se las debo, cuando regrese a Cuba les cuento.

Fuente: Faceboook Cubanos Todos

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