José Rubiera aclara sobre posible regreso del huracán Matthew a Cuba

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Los pronósticos de trayectorias de un ciclón tropical están sujetos a un margen de error que va aumentando para cada plazo establecido, incluso desde los más inmediatos, por tanto más allá de las 72 horas no son confiables, ni deben tomarse como una tendencia segura en el futuro desplazamiento de cualquier organismo tropical.

Así lo resaltó a Granma el doctor José Ru­biera, especialista en huracanes del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, al referirse a la preocupación que ha despertado en muchas personas la divulgación por diversas vías de la posibilidad de un potencial regreso del huracán Matthew a la zona del estrecho de la Florida, e incluso, su acercamiento a Cuba, durante la próxima semana.

Subrayó que tal inquietud parte del hecho cierto de que algunos modelos plantean dicha solución para dentro de cuatro o seis días, pero con tanta anticipación es imposible hacer desde ahora un vaticinio certero de lo que sucederá con Matthew. Es decir, en este momento no hay razón que fundamente la intranquilidad en la población.

Precisó que los modelos son programas de computación con ecuaciones de los procesos físicos que tienen lugar en la atmósfera, y se corren para diferentes plazos, siendo los más creíbles los referidos a las etapas de tiempo más inmediatas.

Resulta oportuno señalar que para construir el cono se parte de la trayectoria consenso de los modelos, junto a una valoración integral de los sistemas atmosféricos predominantes y otros factores  a cargo de los meteorólogos pronosticadores. Este abarca ambos lados del camino que presuntamente debe hacer la región central del huracán, de acuerdo con los errores promedios de cada plazo.

Por ejemplo, en 12 horas el margen de error reconocido está en el entorno de los 75 kilómetros, en 24 horas llega a los 140 km, 200 km en 36 horas y 400 km en 72 horas.

En el caso particular de Matthew los mo­delos iniciales lo daban en la parte sur de Granma y Santiago de Cuba, y después al transcurrir el tiempo comenzaron a moverlo sobre el extremo oriental de nuestro país, zo­na que finalmente cruzó.

Igualmente, a largo plazo lo proyectaban moviéndose al norte después de abandonar Cuba, sin peligro para la península de la Florida. Sin embargo, debido al avance de un anticiclón no previsto en un inicio por los modelos, giró hacia el noroeste y azotó la costa este de la mencionada porción de los Estados Unidos.

Fuente: Granma

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