Marita Lorenz, ex-amante de Fidel Castro cuenta sobre su relación: ¿Era un buen amante?

reytryrtyty

La alemana Marita Lorenz fue la mujer que, durante su juventud, con solo 19 años consiguió enamorar a Fidel Castro, fue forzada por la CIA para que asesinara al ex gobernante, pero no lo hizo y vive convencida de que fue el amor de su vida.

Marita conoció a Fidel en 1959, su padre era capitán de cruceros. Capitaneaba el Berlín que, a comienzos de ese año se atracó en La Habana. Al día siguiente de la llegada, esta vio acercarse al barco a artistas acompañadas de tipos barbudos, armados y con uniformes caquis y entre ellos estaba Fidel.

“Me fijé en el mayor de ellos, que fumaba un puro, y le pregunté qué quería. “Subir al barco para verlo”, respondió. Y yo le dije: “De acuerdo, suba”. Le enseñé el barco, desde la sala de máquinas a la primera clase. Él me preguntó dónde estaba mi camarote. Una vez allí, tras abrir la puerta, me empujó al interior, me atrajo hacia sí y me abrazó. Ese fue mi primer beso con un hombre… ¡Fidel desprendía una fuerza seductora enorme! No llegamos a hacer el amor” … afirmó.

“Fue amor a primera vista”, asegura Lorenz, a quien Fidel llamaba “alemanita” y que se quedó tan prendada que volvió a Cuba para vivir con él. Castro llegó a decirle que sería “la primera dama de Cuba”, un título que nunca le atrajo: se contentaba con quedarse cerca de él.

“Yo regresé a Nueva York. Un día sonó el teléfono. Era Fidel, que me invitaba a ir a La Habana. Le contesté inmediatamente que sí. Al día siguiente, estaba en un avión de Cubana Airlines. Hicimos el amor desde el primer día. Me quedé con él ocho meses y medio, desde marzo a noviembre de 1959”, relató.

erttrytytry

Aquí varias preguntas de esta entrevista.

¿Dónde vivía?

En la suite 2.408 del hotel Hilton, donde también residía él. Su hermano Raúl y el Che Guevara ocupaban las habitaciones de al lado. Hicimos el amor desde el primer día.

¿Era un buen amante?

No demasiado. Era más interesante durante las caricias que durante el acto sexual propiamente dicho. Pero los dictadores son todos así. Fidel era un narcisista. Le encantaba mirarse al espejo mientras se acariciaba la barba. Le faltaba confianza en sí mismo o, mejor dicho, necesitaba ser adulado y mimado, como un niño pequeño.

¿Lo que la hace hablar así es el resentimiento?

No, porque no le deseo mal alguno. Al contrario. A su lado tuve la impresión de ser una reina. Fidel sigue siendo el gran amor de mi vida.

¿Cómo era en la vida cotidiana?

No seguía nunca una rutina. Salía sin avisar y sin decir por qué. También era muy bromista. Por ejemplo, nos encantaba burlarnos de los turistas, a los que observábamos desde lo alto de nuestra ventana del piso 24.

¿Hablaron de boda?

No. Él me previno, de entrada, que no debía soñar con una boda. “Estoy casado con Cuba”, me decía. Eso sí, yo tenía muchos celos, porque sabía que tenía aventuras, pero siempre volvía a mí. Nunca jugué a pedirle caprichos o a presionarlo, con él no funcionaba. Tenía que ser lo que él decidía.

Se quedó pronto embarazada. ¿Cómo reaccionó Fidel?

Primero, parecía completamente hundido. Al cabo de un rato me dijo: “Todo va a salir bien”. E intentó calmarme, porque yo estaba muy nerviosa.

En octubre de 1959, usted bebió un vaso de leche y se cayó sin sentido al suelo. ¿Fue envenenada?

Sí, pero nunca supe por quién ni por qué. Fidel no estaba. Uno de sus colaboradores me llevó a urgencias y, después, organizó mi repatriación en un avión a Nueva York. No recuerdo nada más. Todo lo que sé es que me desperté en una habitación del hospital Roosevelt, en Manhattan, en un estado de semiinconsciencia.

¿Y su hijo?

Me lo quitaron. Me dijeron que había sufrido un aborto, pero el ginecólogo de Nueva York me habló de un parto provocado. Lo del aborto era falso. El embarazo estaba casi a término y mi hijo nació cuando yo estaba en coma en Cuba. Es un chico. Creció allí y se llama Andrés Vázquez.

¿Cómo puede estar segura, si no hay foto alguna suya?

Porque lo vi en 1981, cuando visité a Fidel por última vez, tras 20 años de separación. Eso sí, perdí la única foto que tenía de él.

¿Cómo fue ese reencuentro con Castro?

Aceptó recibirme, pero se le notaba que no estaba a gusto conmigo. Le supliqué que me presentase a nuestro hijo. Entonces abrió la puerta y apareció Andrés. Se parecía a su padre. Sus manos y su rostro eran idénticos. Le di los regalos que le había llevado. Me dijo que estudiaba medicina. Mientras, yo no paraba de llorar.

sadwerrtertt

reytryrtytty

Marita Lorenz quien tiene 79 años de edad, toda su vida estuvo vinculada, directa o indirectamente, a los servicios secretos. Según ella hoy vive en una ratonera en Queens, en un semisótano, con mi gato, mi tortuga y mi pez naranja. Sólo tengo un deseo: partir.

Fidel Castro falleció este viernes a las 10:29 de la noche, así lo anunció en la Televisión Cubana Raúl Castro.

Fotos tomadas de Internet

Con información de El Mundo

Publicación redactada por Habana Linda





Add Comment