‘No se atrevan a volver a Panamá’, dicen militares a cubanos que cruzan desde Colombia

La odisea de los cubanos que atraviesan Centroamérica para intentar llegar a los Estados Unidos no termina, esta vez le tocó el turno de sufrir la desesperación de hallarse sin dinero y además soportar maltratos a nueve cubanos que actualmente se encuentran en la localidad de Turbo, Colombia.

Algunos todavía tienen la esperanza de llegar a la frontera norteamericana, otros en cambio quieren regresar a Cuba. Todos se encuentran en un hotel de Turbo luego de que fueran deportados de forma arbitraria por militares panameños.

El pasado 13 de enero un grupo de 150 emigrantes llegó al puesto militar de la guardia fronteriza panameña en la localidad de Bajo Chiquito, provincia de Darién. Eran un grupo diverso, donde viajaban haitianos, senegaleses, congoleses, pero en su mayoría cubanos.

Los militares permitieron el paso a todos menos a los cubanos, a quienes les retuvieron el pasaporte y los encerraron.  “Los guardias nos retuvieron los pasaporte solo a los cubanos, a los demás los dejaron seguir, nos quitaron los machetes y nos despojaron de la botas de caucho, esas se las regalaron a los indígenas”, relató Jorge Dorta Cárdenas a Diario de Cuba

Las condiciones de su encierro eran poco más que inhumanas “durante 12 días no tuvieron durmiendo en el piso, en una carpas donde también dormían unos perros llenos de garrapatas y de sarna. Pasamos hambre; si desayunábamos, no almorzábamos, ni cenábamos”. El día 20 de enero les comunicaron que les permitirían seguir su rumbo, pero todo fue un engaño. “Bien de madrugada, nos montaron a 15 en un camión, junto con un guardia a quien le entregaron nuestros pasaportes. Este nos llevó hasta la base militar de Metetí. Allí nos subimos a unos aviones confiados en que nos llevarían hasta la capital, pero la realidad fue otra, el destino fue Puerto Obaldía, cerca de Colombia. De ahí, a la fuerza, nos a subieron a otra embarcación que nos llevó hasta La Miel”.

También los obligaron a firmar un documento donde aseguraban que los habían tratado de manera digna y que poseían todas sus pertenencias y que les dijeron “Regresen para Cuba, de donde nunca debieron salir. No se atrevan a volver a Panamá, tenemos órdenes de no dejar entrar a los cubanos”.

Durante la deportación no estuvo presente ningún funcionario de migración del gobierno panameño. Ahora se encuentran en Colombia y su destino es más que incierto unos quieren seguir, pero otros dicen no tener fuerzas suficientes para continuar la travesía pues no saben que les espera cuando lleguen a México.

Con información de Diario de Cuba