El sabor agridulce de mi partida

tryty7567878

Eran un 15 de julio del 2014 cuando salí de mi hermosa Isla, con lágrimas en los ojos y un profundo dolor de dejar a mi madre y a toda mi familia atrás, a la vez con una gran emoción porque iba a conocer un nuevo país.

Mi madre me decía – hija cuídate mucho, y yo le dije: madre, no te preocupes, pronto regresaré por ustedes. Llegamos al Aeropuerto Internacional José Martí, hice el chequeo y luego pasé por Inmigración, hasta dejé mi bolso, muchas cosas que le pasan a los cubanos cuando viajan por primera vez.

Luego pasé para la llamada pecera, ahí me tomé un rico cafecito para controlar los nervios.  Eran las seis de la tarde y de pronto escuché: “Pasajeros con destino a Miami, por favor abordar por la primera puerta”. Ahí me encontré una cubana que lloraba y le pregunté: – le pasa algo, por qué llora, ella me dijo: – dejé a mis dos hijos atrás pero pronto regresaré, sé que es por un futuro mejor.

Nunca en mi vida me había montado en un avión, pero no sentí tanto miedo a la hora del despegue lo que si me dio dolor fue ver cómo me alejaba de mi tierra, “Cuba”, la qué me vio nacer.

En el avión los pasajeros dormían y yo miraba para todos los lugares, ni siquiera fui al baño con temor a que me pasara algo. Me tapé con una cobija y pude obtener el sueño. A la hora de la merienda tremenda pena, no sabía ni qué pedir, pero yo pedía lo mismo que los demás.

Al llegar a aquella bella ciudad me esperaba mi abuelo Pedro, con los brazos abiertos, me abrazó fuertemente y ahí volví a llorar. Cuando llegaba la noche para mi era mi peor pesadilla, la cabeza me daba vuelta y lo único que sabía era pensar en mi madre que tanto amo, aquella mujer que gracias a ella soy quién soy hoy.

Continuará…

Publicación redactada por Habana Linda





Add Comment