Doctor cubano logra despedirse de los niños que atendió en Brasil

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El doctor cubano Arnaldo Cedeño Núñez pudo finalmente hacer realidad su sueño y logró despedirse de los niños brasileños de la etnia Apalai Waiana a los que atendió durante dos años, informó el telecentro CNC TV Granma.

Hace algunos días Núñez había declarado que se sentía muy triste porque la cancelación del programa Más Médicos ocurrió antes de su visita a la aldea y lamentó no poderles comunicar a sus pacientes la noticia de que regresaba a Cuba.

Pues bien, gracias a Telesur pudo volver a la aldea para compartir con todos los pobladores y recibió un increíble reconocimiento de parte de ellos por la gran labor que hizo en ese lugar.

“¡Dr. Arnaldo! Reciba con Cariño y Amor nuestro agradecimiento, por haber hecho muchas cosas para ayudar a nuestras comunidades, donde usted no tenía miedo de enfrentar cascadas sin chaleco de salvavidas y animales venenosos para salvar nuestras vidas. Incluso sabiendo que nuestra aldea está sin energía, Internet y el acceso difícil, usted no nos abandonó, siempre volvió para ayudarnos. En ese sentido los indígenas Waiana y Aparai agradecemos inmensamente su empeño y dedicación en su trabajo. También agradecemos por haber venido a nuestra aldea a despedirse por última vez antes de partir a su país Cuba ¡Conviértete en el amor!¡Muchas gracias!”, dice una parte de la carta que le escribieron los pobladores.

Cedeño todavía recuerda que durante su última visita a la aldea un grupo de niños con los que compartía y a los que les llevaba caramelos, lo salvaron de ser mordido por una cobra que estaba bajo su hamaca.

“Dos días antes de salir definitivamente del lugar quise en la noche tomar un descanso coloqué la hamaca fuera del puesto de salud y me acosté. En la aldea había una fiesta, fue entonces que llegaron unos niños y me pidieron permiso para cantarme unas canciones en la lengua indígena, no los grabé, no me lo perdono. Ellos me salvaron ese día de una picada de una cobra porque descubrieron que debajo de la hamaca había una pequeña, uno de ellos con su sandalia, casi descalzo la mató”, dijo en una ocasión.

Para este médico es muy difícil abandonar a las personas con las que convivió durante tanto tiempo, pero lo hace con la satisfacción de saber que nunca lo olvidarán.

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