Raúl Castro celebra con incógnitas su último cumpleaños a la cabeza del Gobierno

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DIARIO DE CUBA – Raúl Castro celebra este sábado el que debe ser su último cumpleaños al frente del Gobierno, dado que ha prometido dejar el poder en febrero próximo tras una década de mandato, con el país en medio de una preocupante situación económica y sin que las medidas adoptadas por su gabinete hayan conseguido enmendar la larga lista de errores cometidos durante décadas.

Los medios de prensa han mantenido este sábado mayoritariamente la habitual discreción relacionada con la vida privada de la élite gobernante. Solo algunos sitios, como Cubadebate, se han referido al cumpleaños 86 del general, que sí ha recibido felicitaciones de instituciones y personas a través de las redes sociales, reporta EFE.

El nombre del sucesor de Raúl Castro es oficialmente una incógnita. No obstante, todas las miradas están sobre su primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, un ingeniero electrónico de 56 años.

Díaz-Canel, que acaba de concluir una visita oficial a Bolivia, ha mantenido un perfil bajo desde que llegó a las esferas nacionales del poder de la mano de Raúl Castro, pero en los últimos meses sus apariciones en la prensa estatal han aumentado y el Gobierno no ha dejado de pasearlo por todo el país.

En cualquier caso, quien asuma el poder el 24 de febrero estará a la sombra del general.

A menos que decida renunciar, Raúl Castro seguirá siendo hasta 2021 el primer secretario del Partido Comunista, al cual esta misma semana se encargó de ratificar como “fuerza dirigente de la sociedad y el Estado”.

Hasta febrero de 2018 quedan a Raúl Castro nueve meses de gobierno con serios retos económicos y algún dolor de cabeza en materia de relaciones exteriores.

La economía cubana, que adolece de precariedad crónica, atraviesa momentos delicados y la exigua apertura a los negocios privados y a la inversión extranjera para oxigenar las finanzas del país no han revertido la situación.

En 2016, Cuba entró en déficit por primera vez en dos décadas al decrecer la economía un 0,9%. A la vez, la convulsa situación de Venezuela, principal aliado económico y político de La Habana, ha tenido un impacto directo en las arcas cubanas.

La Isla, que produce solo la mitad del combustible que necesita, recibe de Venezuela petróleo subsidiado a cambio del envío de profesionales —básicamente médicos y maestros—, pero ese suministro de crudo cayó más de un 40% el año pasado y la situación no tiene visos de mejorar.

El Gobierno se ha acercado en los últimos meses a varios países potenciales suministradores de petróleo, un movimiento que dio frutos con el reciente anuncio del envío de 250.000 toneladas de petróleo ruso, aunque no está claro que el otrora gran aliado de La Habana vaya a mantener ese grifo abierto, ni que Cuba pueda pagarlo.

A ello se suma que la inversión extranjera no llega al ritmo necesario. El Gobierno ha reconocido que requiere una inyección foránea de unos 2.500 millones de dólares anuales, pero las trabas y la lentitud de la burocracia cubana dificultan la entrada de capital.

Otro asunto pendiente es la reunificación monetaria, imprescindible para acabar con la maraña financiera y los mercados paralelos provocados por el sistema de doble moneda en el que conviven los pesos cubanos (CUP) y los pesos convertibles en divisa (CUC), paritarios con el dólar y cuya unidad equivale a 25 CUP.

No obstante, esta semana la Asamblea Nacional refrendó la última versión de las reformas económicas, que como hito reconoce la existencia de la empresa privada dentro del “modelo socialista” de la Isla.

Junto con las preocupaciones económicas, el general, que logró materializar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, pisa hoy arenas movedizas, ya que la nueva Administración encabezada por Donald Trump está revisando la política hacia Cuba impulsada por su antecesor, Barack Obama.

Fuentes cercanas a la Casa Blanca han adelantado que Trump podría anunciar este mes un endurecimiento de las políticas de Washington hacia La Habana.

Del lado opuesto, el proceso para implementar el flamante Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre Cuba y la Unión Europea avanza a buen ritmo y La Habana acaba de reanudar las relaciones diplomáticas con Marruecos, rotas desde 1980.

Además, Raúl Castro podría ser el primer gobernante cubano en recibir en visita de Estado a un rey de España, después de que Madrid aceptara una invitación cursada por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, durante un viaje oficial a España.

Tomado de DIARIO DE CUBA

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